Lorea Alfaro
Ada Garrués
Katixa Goldarazena Azpirotz
01.10.2024 - 12.01.2025
Encuentros de Pamplona
Sala de Armas de la Ciudadela
Pamplona / Iruña
Ada Garrués
Katixa Goldarazena Azpirotz
01.10.2024 - 12.01.2025
Encuentros de Pamplona
Sala de Armas de la Ciudadela
Pamplona / Iruña
En La Ribera regalar(se) es sinónimo de derretir(se); regalar es derretir. Para quien no está familiarizado con esta expresión, para quien regalar es regalar y derretir es derretir, este localismo ofrece una imagen rica, una escena impropia, un encuentro sugerente de elementos dispares. Es precisamente en ese lugar del lenguaje, en ese cruce de imágenes, donde se sitúa esta exposición.
Regalar es derretir explora, en diálogo con la Colección de Arte Contemporáneo de Pamplona, la noción de regalo como cosa que inaugura una situación, que es capaz de disolver la rigidez entre dos cuerpos, estrechar la distancia y ensanchar el vínculo. Ante la ausencia: el presente. Frente a la imposibilidad de dar un beso para siempre, atrapar el olor de un cuerpo o guardar una mano compañera: el regalo. Hay algo fragmentario, siempre insuficiente, siempre incompleto. El regalo es apéndice de un cuerpo que desea darse a otro, es transferencia pero también artefacto e inteción.
De los Encuentros de Pamplona de 1972 se ha dicho en repetidas ocasiones que fueron un regalo para la ciudad. Entender las infraestructuras y los programas públicos dedicados al arte contemporáneo desde esta lógica supone reconocer su capacidad para abrir espacios, pero también para servir a los intereses de quienes tienen agencia en dichos programas. Sería ingenuo considerar la hospitalidad como una práctica siempre desinteresada o el presente como una mera demostración de amor. Una colección es una conversacion con el mundo.
Regalar es derretir se plantea precisamente como una escena en la que distintos impulsos, objetos y gestos se encuentran y dialogan con la Sala de Armas y entre sí. Los materiales reunidos despliegan una serie de imágenes embriagadoras pero sin adorno: flores, perfumes, partes del cuerpo y cuerpos enteros, los colores del cielo, dos niñas jugando o el ronroneo de un gatico.
Regalar es derretir explora, en diálogo con la Colección de Arte Contemporáneo de Pamplona, la noción de regalo como cosa que inaugura una situación, que es capaz de disolver la rigidez entre dos cuerpos, estrechar la distancia y ensanchar el vínculo. Ante la ausencia: el presente. Frente a la imposibilidad de dar un beso para siempre, atrapar el olor de un cuerpo o guardar una mano compañera: el regalo. Hay algo fragmentario, siempre insuficiente, siempre incompleto. El regalo es apéndice de un cuerpo que desea darse a otro, es transferencia pero también artefacto e inteción.
De los Encuentros de Pamplona de 1972 se ha dicho en repetidas ocasiones que fueron un regalo para la ciudad. Entender las infraestructuras y los programas públicos dedicados al arte contemporáneo desde esta lógica supone reconocer su capacidad para abrir espacios, pero también para servir a los intereses de quienes tienen agencia en dichos programas. Sería ingenuo considerar la hospitalidad como una práctica siempre desinteresada o el presente como una mera demostración de amor. Una colección es una conversacion con el mundo.
Regalar es derretir se plantea precisamente como una escena en la que distintos impulsos, objetos y gestos se encuentran y dialogan con la Sala de Armas y entre sí. Los materiales reunidos despliegan una serie de imágenes embriagadoras pero sin adorno: flores, perfumes, partes del cuerpo y cuerpos enteros, los colores del cielo, dos niñas jugando o el ronroneo de un gatico.